Se terminaron tan rápido las dos semamas en Paris que casi no puedo creer que estuve ahí. Pero el viaje continúa. Ahora estoy en Portugal.
Debo comenzar por decir que medio hablar el idioma del país en donde estás es un paro del tamaño del mundo. Aquí me siento un poco más confiada de moverme, de pedir comida o ayuda, de andar por ahí sin cara de espanto cada que alguien se me acerca a preguntarme la hora, o lo que sea. También noto mucho la diferencia a la hora de leer lo que sea, desde anuncios en el metro hasta periódicos, cosa que no podía hacer en Francia. Bueno, podía, pero igual no entendía una sola palabra de lo que estaba leyendo.
Llegué el miércoles con muchos nervios, sin querer imaginarme mucho, esperando que Lisboa me sorprendiera por sí sola. Y vaya que lo hizo. EL primer día realmente no hice mucho, salvo explorar un poco los alrededores, donde encontré este café-internet donde resulta que lo único que te cobran es el café; así es, el internet es gratis :)
El segundo día, jueves, caminé por el centro y después fui a la parte Oeste de Lisboa, que es la parte nueva de la ciudad. Es totalmente diferente al centro de Lisboa, donde me estoy quedando. Ahí fui al acuario, que resulta ser muy famoso e hice muchos amigos peces. Esta uy bonito, pero supongo que muy parecido a los demás acuarios del mundo. Después fui al jardín botánico, que tambiés es realmente bonito y conocí a Lucas, un local con quien platiqué un buen rato, practicando mi (no tan) mal portugués. Conocí bairro alto, donde estan todos los barecitos populares de Lisboa y me tomé un mojito muy bueno.
El viernes me efermé de la pancita. Creo que me intoxiqué con algo porque tengo toda la cara llena de pequitas rojas. Como me sentía bastante mal, decidí llevarmela leve y sólo fui al zoológico, que ese sí es extraordinario. Lo malo es que estaba lleno de niños pequeños que iban como de excursión de la escuela. Pero igual, me la pasé bien. En la tarde seguí sintiéndome mal, asi que decidí dejar la exploración pendiente y descansar.
El sábado me sentía bastante mejor, así que fui a Belem, que está muy cerca del centro. Ahí fui a la torre deBelem, famosísima como monumento que sirvió como fuerte. También ahí visité el mosterio dos Jerónimos que tiene un estilo gótico manuelino muy peculiar y fui a un museo que también es muy conocido: El Museu dos Carros, donde se exhiben carruajes de las familias reales y de los papas en sus visitas a Portugal. Interesante. Después de comer, sin embargo, volvió mi malestar y también me guardé temprano.
Ayer, domingo, afortunadamente desperté 100% curada.
Visité Fátima que está como a 1.15 hr de Lisboa. Es ahora un centro de adoración muy importante en Portugal. Se dice que ahí se apareció la vírgen de Fátima a los pequeños pastores. La iglesia nueva es muy modesta, pero las construcciones aledañas son mucho mãs nuevas. Hay una plaza como del tamaño del Vaticano lleno de gente cantándole y rezándole a la vírgen y un templo tipo iglesia cristiana del tamaño del auditorio nacional muy moderna y realmente impresionante.
Fátima
De ahí fui a Alcobaça donde hay un monasterio enorme, un templo gigantesco y las tumbas de algunos nobles portugueses. Es realmente impresionante, porque esta justo en medio de la nada. Alrededor sólo se ven árboles y plantas, un par de casitas dispersas por ahí, también en medio de la nada.Después fui a Nazaré, una villita simpática de la cual su más reconocido atractivo es el mirador, donde se ve la playa y toda la zona costera. También impresionantemente bello.
Por último fui a Óbidos, una aldea medieval circundada por una muralla inmensa. Parece que ese lugar se quedó detenido en el tiempo. Las callecitas estrechas, llenas de subidas y bajadas, con tanta paz y tranquilidad; los balcones como de película, y el ambiente en general parecen ser de otra época. Además, la vista desde arriba de la muralla es totalmente "breathtaking".
En el trayecto conocí a un chavito búlagro, Eugenio, bien divertido y a un portugués, Tiago, muy culto e interesante. Nos acompañamos en el día y lo agradecí mucho; ultimamente me hace mucha falta sentirme acompañada.
Hoy fui al Jarim da Estrela y a la iglesia que está ahí. Me pregunto por qué en México no tendremos lugares así, tan bonitos, tan naturales, tan des-estresantes. Aquí, hasta el metro está bonito. Casi todas las estaciones están decoradas con azulejos de temas diferentes. La ciudad está inreíbemente limpia, no se ve ni una sola basura volando por ahí, ni una sola colilla de cigarro tirada en la banqueta, impresionante. Y el suelo de todas las banquetas está adoquinado. Se ve bien bonito.
La gente, por otro lado, es todavía menos amigable que la francesa, cosa que me impresionó mucho. Aquí nadie te habla más que en defensa propia, nadie te sonríe en la calle, nadie te pregunta si necesitas ayuda cuando estas con cara de perdido y un mapa en la mano. Cuestiones culturales, supongo.
Hoy se cumplen 20 días de que empecé el viaje y siento, por un lado que se han ido volando, pero a la vez siento que he hecho tantísimas cosas y conocido tantos lugares y a tanta gente que no puedo creer que hayan pasado solamente 20 días. More than 50 to go!