La ciudad me cautivó incluso antes de bajar del tren. Pasamos por la orilla del Douro y quedé encantada.
Una vez instalada en la ciudad, me di a la tarea de explorar los alrededores. Descubrí que hay un montón de castillos y de iglesias y monasterios. Es una ciudad llena de historia y de lugares bellísimos.
Pasé por el centro y además de todos los edificios tan lindos habia una feria del libro, donde por fin compre libros de Saramago en el idioma original. Soy feliz.
Llegando al otro lado del río, subí al monasterio da Senhora do Pilar que tiene una vista maravillosa de la ciudad y el Río.
Tambien fui a la Sè Catedral que como que quiso ser Notre Dame y no le salió, pero igual esta linda y la vista impactante.
Hoy seguiré explorando y seguramente me daré a la tarea de catar vinos, tan famosos de la región.